martes, 11 de agosto de 2009

Pacharán


Los que bebemos, probamos de todo y le entramos a lo que nos pongan en frente. Desde el vino más exquisito hasta el pulque, tepache o curado más humilde.

También nos jactamos de que hemos probado TODO, y resulta que no. Siempre habrá algo nuevo.

Recién me ofrecieron Pacharán, un licor español que sabe a anís y a "algo" que no logré identificar.
Mónica, mi anfitriona, con su "suave" tono de voz, me dijo: Sabe a cereza, guey, y a anís. Y sí, pensé, puede ser que sepa un poco a fresa... o cereza... ¿O será ciruela? No le hallé.

Este licor originario de Navarra, España, está hecho de una frutita que se llama endrino, muy parecida a las uvas tintas o a la famosa blue berry, y tiene un sabor que no se parece a nada, pero que efectivamente, al final tiene un sutil toque anisado bastante agradable.

El Patxaran, como se escribe en euzkera, también es conocido como licor de Zoco, tiene un hermoso color rojizo transparente, que me recordó los granates que pendían de las orejas de mi abuela.

La textura en boca es obviamente suave y espesa. El sabor entra como un bocadito de dulce bien equilibrado, y pasa acariciando la garganta sin lastimar el trayecto hasta el estómago.

En clima frío, sabrá bien para calentar el cuerpo, y en clima caluroso, será propicio colocarle dos hielitos, como si fuera whisky, aunque los estrictos no recomiendan colocar hielos en las bebidas porque reduce el sabor. Recomiendo entonces, meterlo al refrigerador.

El grado de alcohol oscila entre los 25 y 30 grados y cae bien antes de dormir, después de comer... o cuando se antoje. En la Madre Patria se bebe mucho, es bien conocido mientras que en Tierra Azteca, por ejemplo, pocas veces se ve en las vitrinas de los viejos que degustan licores.

Toma en cuenta que no aguanta mucho tiempo guardado. Además, ¿Quién guarda un licor en la alacena o en la vitrina? Hay que disfrutarlos, saborearlos, paladearlos. Es entretenido ver de qué están hechos o qué hierba le colocaron para aromatizar. Eso sí, no son aptos para diabiéticos.

Así que estimada Mónica, ya sabes ahora de qué está hecho el licor que ofreció tu marido. Dile que no lleva anís en su preparación, que es el sabor natural que suelta el endrino cuando se macera. Algunas veces, sin embargo, lo aromatizan y dan un toque de sabor con canela.
Es tan alto el consumo de esta bebida en España, que hasta tienen su consejo regulador, y marcas hay muchas, varias.

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