Recién, como dicen los peruanos, fui a una cata de vinos chilenos en un restaurante que se llama Sud 777.
Sin afán de mencionar las características de los vinos quisiera hablar del lugar. No sé de arquitectura ni de diseño de interiores, pero me fascinó.
Parece que entras a una cabaña moderna, donde la madera, la piedra y las plantas se mezclan de manera natural. Amplios espacios, balcones y claraboyas que permiten que la luz penetre para que los lirios que nadan en las fuentes interiores puedan sobrevivir.
Sud 777 tiene Una tienda gourmet donde se pueden adquirir grandes piezas de rib eye, para los que gustan de la carne fuerte y bien estructurada. También hay vinagres, aceites, mermeladas, y jamones de diferentes tipos.
Durante septiembre habrá un festival de Mezcal, así que no dejen de ir. Obvio no es un lugar barato.
Todo a media luz, ideal para romancear o festejar algo. El lugar está en Boulevard de la Luz 777, en pleno Pedregal. http://www.sud777.com/
jueves, 10 de septiembre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
La Garnacha

La uva tinta Garnacha o Grenache, es de origen español, específicamente de Aragón. Según literatura propia del tema, es la más cultivada en el mundo, por su extensión en cuanto a viñedos, y la que más sinónimos tiene: Alicante, Aragonés, Bernacha Negra, Cannonaddu, Carignane Rosso, Garnacho Negro, Garnatxa pais, Granaxa, Rouge, Lladoner, Lladoner Negro, Navarra, Nieddu, Retagliad, Rivesaltes, Rousillon Tinto, Rousillon, Tinto Aragonés, Tinto Navalcarnero, Tinto Navarro, Toccai Rosso, Uva di Spagna, entre otros.
Esta uva es poco conocida en el Nuevo Continente, y no es muy bien aceptada por algunos paladares expertos. Su característica es que da vinos muy alcoholizados con aromas suaves frutales y en boca recuerda a cuero y carne cuando el vino está añejado.
Una buena opción para conocer las características de esta uva son los vinos de Borsao, de Zaragoza, España, hechos en su mayoría con esta variedad. http://www.bodegasborsao.com/
martes, 11 de agosto de 2009
Pacharán

Los que bebemos, probamos de todo y le entramos a lo que nos pongan en frente. Desde el vino más exquisito hasta el pulque, tepache o curado más humilde.
También nos jactamos de que hemos probado TODO, y resulta que no. Siempre habrá algo nuevo.
Recién me ofrecieron Pacharán, un licor español que sabe a anís y a "algo" que no logré identificar.
También nos jactamos de que hemos probado TODO, y resulta que no. Siempre habrá algo nuevo.
Recién me ofrecieron Pacharán, un licor español que sabe a anís y a "algo" que no logré identificar.
Mónica, mi anfitriona, con su "suave" tono de voz, me dijo: Sabe a cereza, guey, y a anís. Y sí, pensé, puede ser que sepa un poco a fresa... o cereza... ¿O será ciruela? No le hallé.
Este licor originario de Navarra, España, está hecho de una frutita que se llama endrino, muy parecida a las uvas tintas o a la famosa blue berry, y tiene un sabor que no se parece a nada, pero que efectivamente, al final tiene un sutil toque anisado bastante agradable.
El Patxaran, como se escribe en euzkera, también es conocido como licor de Zoco, tiene un hermoso color rojizo transparente, que me recordó los granates que pendían de las orejas de mi abuela.
La textura en boca es obviamente suave y espesa. El sabor entra como un bocadito de dulce bien equilibrado, y pasa acariciando la garganta sin lastimar el trayecto hasta el estómago.
En clima frío, sabrá bien para calentar el cuerpo, y en clima caluroso, será propicio colocarle dos hielitos, como si fuera whisky, aunque los estrictos no recomiendan colocar hielos en las bebidas porque reduce el sabor. Recomiendo entonces, meterlo al refrigerador.
El grado de alcohol oscila entre los 25 y 30 grados y cae bien antes de dormir, después de comer... o cuando se antoje. En la Madre Patria se bebe mucho, es bien conocido mientras que en Tierra Azteca, por ejemplo, pocas veces se ve en las vitrinas de los viejos que degustan licores.
Toma en cuenta que no aguanta mucho tiempo guardado. Además, ¿Quién guarda un licor en la alacena o en la vitrina? Hay que disfrutarlos, saborearlos, paladearlos. Es entretenido ver de qué están hechos o qué hierba le colocaron para aromatizar. Eso sí, no son aptos para diabiéticos.
Así que estimada Mónica, ya sabes ahora de qué está hecho el licor que ofreció tu marido. Dile que no lleva anís en su preparación, que es el sabor natural que suelta el endrino cuando se macera. Algunas veces, sin embargo, lo aromatizan y dan un toque de sabor con canela.
Es tan alto el consumo de esta bebida en España, que hasta tienen su consejo regulador, y marcas hay muchas, varias.
jueves, 6 de agosto de 2009
To be or not to be...

El otro día leí un artículo en el periódico acerca de la descripción de los tan mentados wannabes y los hasbeen, y su papel dentro de la sociedad.
En gastronomía, también existe esta clase de individuos que a continuación describiré de la manera menos impropia y sin afán de corregir ni ofender a nadie.
Podemos encasillar a varias personas que quieren ser gourmets, sibaritas, catadores, chefs, cocineros, entre otros, y que evidentemente, están muy lejos de serlo o aparentarlo.
Y, por otro lado, hay personas que reconocen, sólo con el olfato lo bueno de lo malo, lo regular de lo exótico.
El Wannabe:
Como saben, el wannabe (se pronuncia guanabi), viene de Want to be, en inglés, y la traducción literal es: Quiere ser.
Esta persona es aquella que a toda costa desea ser alguien importante dentro del círculo social donde se desenvuelve, quiere tener éxito y/o dinero; quiere ser popular, famoso o simplemente aparentar que vive una posición de comodidad y buen gusto.
En gastronomía, también existe esta clase de individuos que a continuación describiré de la manera menos impropia y sin afán de corregir ni ofender a nadie.
Podemos encasillar a varias personas que quieren ser gourmets, sibaritas, catadores, chefs, cocineros, entre otros, y que evidentemente, están muy lejos de serlo o aparentarlo.
Y, por otro lado, hay personas que reconocen, sólo con el olfato lo bueno de lo malo, lo regular de lo exótico.
El Wannabe:
Como saben, el wannabe (se pronuncia guanabi), viene de Want to be, en inglés, y la traducción literal es: Quiere ser.
Esta persona es aquella que a toda costa desea ser alguien importante dentro del círculo social donde se desenvuelve, quiere tener éxito y/o dinero; quiere ser popular, famoso o simplemente aparentar que vive una posición de comodidad y buen gusto.
Camina por el mundo tratando de emanar un "charming" que evidentemente no posee porque no nació así, porque no lo trae en la piel ni en la sangre, y mucho menos en su estilo de vida. Porque, como decimos en el DF: Su "código postal", lo delata.
Entrando en materia, el wannabe gastronómico cree que si come frijoles se le olvida el inglés o el francés. Si confiesa en una reunión que todos los domingos se sienta en el mercado a comer barbacoa, se le cae la pintura de "gente decente o de gente que sabe". Es el típico que si está de moda el tequila, bebe tequila, pero hace 20 años, argumentaba que la bebida nacional era para los albañiles.
Este personaje está seguro que por haber probado carne de venado o de jabalí entrará en una élite de personas que conocen “comida exótica”, y por otro lado, no dice que le gusta el mixiote de pollo porque le resulta ordinario.
Las frases célebres del wannabe:
• "A mi sólo me gusta el Malbec, no bebo otra cosa, el Cabernet se me hace muy comercial".
Este hombre cree que los nombres Malbec y Cabernet son las marcas de los vinos, no el tipo de uva.
• "En mi casa no habrá jamás frijoles, ni tortillas ni epazote... es decir, nada que huela a mercado mexicano".
(Sin palabras).
• "Sólo tomo café de Illy, porque es grano italiano”.
Entrando en materia, el wannabe gastronómico cree que si come frijoles se le olvida el inglés o el francés. Si confiesa en una reunión que todos los domingos se sienta en el mercado a comer barbacoa, se le cae la pintura de "gente decente o de gente que sabe". Es el típico que si está de moda el tequila, bebe tequila, pero hace 20 años, argumentaba que la bebida nacional era para los albañiles.
Este personaje está seguro que por haber probado carne de venado o de jabalí entrará en una élite de personas que conocen “comida exótica”, y por otro lado, no dice que le gusta el mixiote de pollo porque le resulta ordinario.
Las frases célebres del wannabe:
• "A mi sólo me gusta el Malbec, no bebo otra cosa, el Cabernet se me hace muy comercial".
Este hombre cree que los nombres Malbec y Cabernet son las marcas de los vinos, no el tipo de uva.
• "En mi casa no habrá jamás frijoles, ni tortillas ni epazote... es decir, nada que huela a mercado mexicano".
(Sin palabras).
• "Sólo tomo café de Illy, porque es grano italiano”.
Illy, efectivamente es una reconocida marca de café italiano y está hecha, en su mayoría o hasta donde yo sé, de granos mexicanos. No estoy muy segura si Italia cuenta con fincas cafetaleras.
Si tienen más ejemplos como estos, no duden en enviármelos. (Nomás no me digan quién lo dijo para no publicarlo).
El Hasbeen:
Se pronuncia jasbin, y quiere decir, en inglés: Ha sido. Las personas que tienen esta descripción son aquellas que por crisis económica han dejado de degustar la comida con las costumbres que tenían.
Abandonaron no por gusto sino por falta de morlacos, las latas de angulas, los vinos franceses, los puros cubanos, los tequilas dorados y las cenas suntuosas.
Pero, la ventaja que tiene el hasbeen gastronómico, es que siempre lo será, tenga o no los medios para comer como a él le gusta. El buen gusto no se cae con la falta de dinero, sólo se transforma.
Así, buscará en lugares populares dónde comer una buena torta ahogada o una sopa de cebolla, aunque en la carta no venga como soupe à l'oignon.
El hasbeen sabrá disfrutar un pan con mantequilla para la cena con un café sencillo, aunque al mismo tiempo añore y extrañe un vino tinto o un coñac para antes de dormir. Este tipo de personas conocen dónde está el mejor vino de la ciudad o el mejor brandy español, y sabe diferenciar entre lo bueno y lo malo, a base de experimento y error.
Sabrá dónde comer los mejores chilaquiles de la zona y cuáles son los platillos tradicionales de la ciudad donde reside. Cuando viaja, lo primero que hace es investigar qué habrá que probar en el sitio donde se hospede, además, conocerá de recetas y de métodos de cocción, independientemente de que sepa cocinar o no (aunque generalmente lo hacen y bastante bien).
Puede sentarse tranquilamente a cenar en el restaurante más caro de París o Nueva York, o en la fonda de la esquina donde sirven comida corrida y sabrá qué pedir y cómo comerlo. Además, su paladar reconoce los aderezos y sazones que hacen que un caldo de pollo con verduras sea delicioso o mediocre.
El hasbeen tomó el mejor licor, comió un corte de carne exquisito y un fumó un buen puro. Guarda celosamente en su cava, las últimas botellas que su pasada fortuna le permitió comprar. Las contempla todas las noches, quizá las acaricie, esperando un buen momento para abrirlas y beberlas con una buena compañía.
Mientras eso sucede, abrirá una lata de sardinas en aceite y las acompañará con un unas galletas saladas. Disfrutará el agradable aroma a pescado que sale de la lata y paladeará cada granito de sal adherido a la masa de la galleta.
El no tener dinero, no significa que se acabe el paladar gourmet.
Pero, la ventaja que tiene el hasbeen gastronómico, es que siempre lo será, tenga o no los medios para comer como a él le gusta. El buen gusto no se cae con la falta de dinero, sólo se transforma.
Así, buscará en lugares populares dónde comer una buena torta ahogada o una sopa de cebolla, aunque en la carta no venga como soupe à l'oignon.
El hasbeen sabrá disfrutar un pan con mantequilla para la cena con un café sencillo, aunque al mismo tiempo añore y extrañe un vino tinto o un coñac para antes de dormir. Este tipo de personas conocen dónde está el mejor vino de la ciudad o el mejor brandy español, y sabe diferenciar entre lo bueno y lo malo, a base de experimento y error.
Sabrá dónde comer los mejores chilaquiles de la zona y cuáles son los platillos tradicionales de la ciudad donde reside. Cuando viaja, lo primero que hace es investigar qué habrá que probar en el sitio donde se hospede, además, conocerá de recetas y de métodos de cocción, independientemente de que sepa cocinar o no (aunque generalmente lo hacen y bastante bien).
Puede sentarse tranquilamente a cenar en el restaurante más caro de París o Nueva York, o en la fonda de la esquina donde sirven comida corrida y sabrá qué pedir y cómo comerlo. Además, su paladar reconoce los aderezos y sazones que hacen que un caldo de pollo con verduras sea delicioso o mediocre.
El hasbeen tomó el mejor licor, comió un corte de carne exquisito y un fumó un buen puro. Guarda celosamente en su cava, las últimas botellas que su pasada fortuna le permitió comprar. Las contempla todas las noches, quizá las acaricie, esperando un buen momento para abrirlas y beberlas con una buena compañía.
Mientras eso sucede, abrirá una lata de sardinas en aceite y las acompañará con un unas galletas saladas. Disfrutará el agradable aroma a pescado que sale de la lata y paladeará cada granito de sal adherido a la masa de la galleta.
El no tener dinero, no significa que se acabe el paladar gourmet.
Muchos confunden lo gourmet con comer caro. Ser gourmet, es igual a distinguir lo bueno, lo bien cocinado, lo sabroso, lo auténtico. Lo que sabe a nuestras abuelas, a raíz, a tradición, a hogar…
El gusto por la buena comida tiene la facultad de permearse por la piel y nuestros sentidos hasta que se apodera del olfato, de la vista y del paladar… Entonces se modificará la manera de ingerir los muy sagrados alimentos.
Podríamos añadir aquí, si me permiten, una casilla más, el Goingtú, que en español sería: El que va, es decir, el que está aprendiendo, porque nadie nace sabiendo.
lunes, 3 de agosto de 2009
Alemania y sus vinos blancos

Estoy casi segura, si la memoria no me falla como siempre, que un vino blanco alemán fue lo primero que mi boca degustó para agradar a Baco.
Estos dulces vinos son los que mi mamá tomaba cuando éramos niños. Recuerdo bien las botellas azules que iban del refri a la mesa y de ahí a la boca de la señora Linares.
El que más le gusta a la fecha creo, es uno que me parece horrendo: Liefraumilch. Cada vez que veo la larga botella azul con la dama teutona en la etiqueta, me vuelco en recuerdos infantiles.
La uva blanca que representa a este país por ser autóctona e identifica a sus vinos se llama Riesling. Los vinos hechos con esta variedad resultan frescos, ácidos y con aroma a manzana verde. Francia también cultiva Riesling y con ésta elaboran sus famosos vinos alsacianos.
Si deciden comprar un vino de estos, no duden en meterlo al refrigerador antes de beberlo para que en boca exploten sus sabores.
Es importante acotar que no es bueno que esté demasiado frío, ya que las moléculas se contraen y los aromas no surgen adecuadamente.
Da vuelta a la copa a ver si puedes percibir aromas a piña, pera y en boca un fuerte recuerdo a manzana verde. Recubre la boca con el líquido para que las papilas gustativas abran y sientas el sabor acidito que les describe.
Esta uva tiene la característica como fruta, de aguantar muy bien el frío, por lo que se encuentra en Rusia o en Washington. Aunque su adaptabilidad también le ha permitido extenderse hasta Australia y California.
Puedes acompañarlo con uvas de mesa blancas, con queso fresco, galletas suaves, un pescado asado, una ensalada sin vinagre. Ya se me antojó.
Es ideal para disfrutarlo en estos calores.
La insipiración de escribir un poquito de estos vinos es porque acabo de tomar uno con mi amigo Iván, quien vacacionó en tierras germanas.
El que más le gusta a la fecha creo, es uno que me parece horrendo: Liefraumilch. Cada vez que veo la larga botella azul con la dama teutona en la etiqueta, me vuelco en recuerdos infantiles.
La uva blanca que representa a este país por ser autóctona e identifica a sus vinos se llama Riesling. Los vinos hechos con esta variedad resultan frescos, ácidos y con aroma a manzana verde. Francia también cultiva Riesling y con ésta elaboran sus famosos vinos alsacianos.
Si deciden comprar un vino de estos, no duden en meterlo al refrigerador antes de beberlo para que en boca exploten sus sabores.
Es importante acotar que no es bueno que esté demasiado frío, ya que las moléculas se contraen y los aromas no surgen adecuadamente.
Da vuelta a la copa a ver si puedes percibir aromas a piña, pera y en boca un fuerte recuerdo a manzana verde. Recubre la boca con el líquido para que las papilas gustativas abran y sientas el sabor acidito que les describe.
Esta uva tiene la característica como fruta, de aguantar muy bien el frío, por lo que se encuentra en Rusia o en Washington. Aunque su adaptabilidad también le ha permitido extenderse hasta Australia y California.
Puedes acompañarlo con uvas de mesa blancas, con queso fresco, galletas suaves, un pescado asado, una ensalada sin vinagre. Ya se me antojó.
Es ideal para disfrutarlo en estos calores.
La insipiración de escribir un poquito de estos vinos es porque acabo de tomar uno con mi amigo Iván, quien vacacionó en tierras germanas.
Cuando me enteré, de inmediato brotó la AA que traigo dentro y sin tituebear le pedí un Riesling. Amablemente lo trajo, y la bebimos rodeados de decenas de máscaras de todo el mundo que cuelgan de las blancas paredes de su departamento.
lunes, 27 de julio de 2009
El mejor postre de mi vida
Soy la envidia de muchas porque no soy de postres ni de dulces. Quizá debería tomar más azúcar para quitarme un poco lo amargo. Pero no, no me entra el azúcar ni todo lo que se deriba de ella. Incluso si tomo de más, algo sucede en mi organismo que me siento medio mal. A lo mejor soy diabética y nadie lo sabe.
Sin embargo, el otro día, al filo de las once de la mañana, en un desayuno en El Lago (Elago, como hoy le dicen), después de haber probado un postre, como una indigente lamí el plato y el de mi amigo Patricio, quien me volteó a ver con cara de: Pensé que eras gente decente.
Fue tanto mi encanto por este platillo, que perseguí por todo el restaurante al chef Juantxo para que me diera la receta del: Camote con espuma de cajeta en un cilindro de cacahuate, mejor conocido como Tulipán de Camote (se me hace agua la boca otra vez nomás de recordarlo).
Este postre consiste en un cilindro crocante color café hecho con cacahuate, que en su interior guarda un pedazo de camote cubierto por espuma de cajeta. Es todo. Al comerlo, hay que introducir la cuchara hasta el fondo del cilindro para tomar el camote con la espuma. Luego te puedes comer el cilindro con la mano, como hice yo, valiéndome madres el estilo y la educación en la mesa.
Una semana después cuando recibí la receta del chef por mail me dio una alegría inmesa al corazón. Ahora, la quiero compartir con ustedes. Espero les agrade. Si no son expertos y no quieren pasar horas en la cocina como Arquimedes hasta que les salga la espuma, de plano alcancen al carrito de camotes y encima sirvan cajeta. Creo que la Coronado Quemada sería la mejor opción.
Paso la receta tal cual me la pasó el chef Juantxo Fernández, quien amable y sin titubear me regaló sus secretos.
Tulipán de Camote:
Ingredientes de la masa de tulipán:100 grs. de harina, 100 grs. de mantequilla derretida, 100 grs. de azúcar glass, 100 grs.de claras de huevo,25 grs.de cocoa en polvo y 50 grs de cacahuate tostado y picado.
Mezclar todo en un tazón tibio y extender en una charola de horno ya curada. Hornear a 175 grados centígrados dando la forma rectangular para enrrollarlo al salir del horno sobre un cilindro del diámetro necesario. Enfriar y conservar tapado herméticamente.
Para el camote asado, simplemente lo asamos con piel y lo machacamos.
Ingredientes de la espuma de cajeta o de leche condensada: 100 grs. de cajeta, 200 ml. de crema lincott, una clara de huevo, 75 ml. de leche evaporada y 2 hojas de grenetina previamente remojada en agua fría. Mezclar todo y remover al baño maria para que se entibie y se derritan las hojas de grenetina (no debe de pasar de 60 grados centígrados). Disponer en un sifón con dos cargas de C02 y rellenar los cilindros de tulipán rellenos hasta la mitad de camote asado.
Sin embargo, el otro día, al filo de las once de la mañana, en un desayuno en El Lago (Elago, como hoy le dicen), después de haber probado un postre, como una indigente lamí el plato y el de mi amigo Patricio, quien me volteó a ver con cara de: Pensé que eras gente decente.
Fue tanto mi encanto por este platillo, que perseguí por todo el restaurante al chef Juantxo para que me diera la receta del: Camote con espuma de cajeta en un cilindro de cacahuate, mejor conocido como Tulipán de Camote (se me hace agua la boca otra vez nomás de recordarlo).
Este postre consiste en un cilindro crocante color café hecho con cacahuate, que en su interior guarda un pedazo de camote cubierto por espuma de cajeta. Es todo. Al comerlo, hay que introducir la cuchara hasta el fondo del cilindro para tomar el camote con la espuma. Luego te puedes comer el cilindro con la mano, como hice yo, valiéndome madres el estilo y la educación en la mesa.
Una semana después cuando recibí la receta del chef por mail me dio una alegría inmesa al corazón. Ahora, la quiero compartir con ustedes. Espero les agrade. Si no son expertos y no quieren pasar horas en la cocina como Arquimedes hasta que les salga la espuma, de plano alcancen al carrito de camotes y encima sirvan cajeta. Creo que la Coronado Quemada sería la mejor opción.
Paso la receta tal cual me la pasó el chef Juantxo Fernández, quien amable y sin titubear me regaló sus secretos.
Tulipán de Camote:
Ingredientes de la masa de tulipán:100 grs. de harina, 100 grs. de mantequilla derretida, 100 grs. de azúcar glass, 100 grs.de claras de huevo,25 grs.de cocoa en polvo y 50 grs de cacahuate tostado y picado.
Mezclar todo en un tazón tibio y extender en una charola de horno ya curada. Hornear a 175 grados centígrados dando la forma rectangular para enrrollarlo al salir del horno sobre un cilindro del diámetro necesario. Enfriar y conservar tapado herméticamente.
Para el camote asado, simplemente lo asamos con piel y lo machacamos.
Ingredientes de la espuma de cajeta o de leche condensada: 100 grs. de cajeta, 200 ml. de crema lincott, una clara de huevo, 75 ml. de leche evaporada y 2 hojas de grenetina previamente remojada en agua fría. Mezclar todo y remover al baño maria para que se entibie y se derritan las hojas de grenetina (no debe de pasar de 60 grados centígrados). Disponer en un sifón con dos cargas de C02 y rellenar los cilindros de tulipán rellenos hasta la mitad de camote asado.
jueves, 18 de junio de 2009
Taquerías en la Del Valle
Digamos que de taquerías no sé mucho porque como muy poca carne y a veces. Sin embargo, he tenido hombres a mi lado que no hacen otra cosa mas que cazar lugares donde puedan disfrutar de un buen taco o un buen corte.
Carbonazo:
No nos gustó. Le faltaba sal a las preparaciones, el servicio mediocre y mucho ruido por el Eje. Ubicado en la esquina de Amores y Eugenia.
Chalet Suizo:
De los más antiguos de la zona. Bien, todo bien, como siempre. Creo que siguen siendo los mismos manteles de cuadritos de cuando yo era una niña y mi mamá nos llevaba a comer ahí cuando no había hecho de comer. Cobra la cuenta el mismo señor de toda la vida. Sentado en su banquito escudriñando los rostros de quienes vamos a comer a su establecimiento. No es barato, pero creo que vale la pena. Ubicado en Amores y Obrero Mundial.
Fogonazo:
Nomás puedo decir que el servicio es rápido y bueno. Las cervezas estaban a medio enfriar.
Mi quesadilla muy bien servida, ni me la acabé de tanto queso que tenía.
Ubicado frente al parque hundido, junto al Daruma. La calle se llama Porfirio Díaz. Puedes entrar por Insurgentes. Hay otra sucursal en Gabriel Mancera y Pilares.
Hostal de los Quesos:
Desde que tengo memoria han estado en la esquina de Coyoacán y Pilares, en contra esquina de lo que hoy es el City Market. Los pastores con queso son una delicia y saben exactamente igual que cuando yo tenía diez añitos. Han crecido bastante y se felicita al propietario. Lástima que vi una cucaracha alguna vez y eso me ha limitado algunas veces a disfrutar de una buena torta de pastor con queso o un taco de nopal. Pero en fin. Seguirá siendo de los favoritos de la zona.
La Flamita:
Sin comentarios. Nunca me gustó. Atiende la familia cucaracha. No he ido hace mucho, desde antes que lo clausuraran. Ahora ya está abierto. Ubicado en Vértiz y otra, no sé cuál. Ahora es famoso este lugar porque parece ser que salió publicado en la revista Chilango como una de las mejores taquerías.
Sonora Grill:
Se han expandido y alegra el corazón ver que los negocios crecen. Bien por los frijoles que ponen al centro. Deliciosos. Las salsas bastante decentes y bien hechas. Precios justos para los que les gusta hincarle el colmillo a un buen filete. Ubicado en Amores y Pilares. Otra sucursal en la cuchilla de Heriberto Frías y División del Norte.
Mándanos tus recomendaciones para hacer esta lista más grande.
Carbonazo:
No nos gustó. Le faltaba sal a las preparaciones, el servicio mediocre y mucho ruido por el Eje. Ubicado en la esquina de Amores y Eugenia.
Chalet Suizo:
De los más antiguos de la zona. Bien, todo bien, como siempre. Creo que siguen siendo los mismos manteles de cuadritos de cuando yo era una niña y mi mamá nos llevaba a comer ahí cuando no había hecho de comer. Cobra la cuenta el mismo señor de toda la vida. Sentado en su banquito escudriñando los rostros de quienes vamos a comer a su establecimiento. No es barato, pero creo que vale la pena. Ubicado en Amores y Obrero Mundial.
Fogonazo:
Nomás puedo decir que el servicio es rápido y bueno. Las cervezas estaban a medio enfriar.
Mi quesadilla muy bien servida, ni me la acabé de tanto queso que tenía.
Ubicado frente al parque hundido, junto al Daruma. La calle se llama Porfirio Díaz. Puedes entrar por Insurgentes. Hay otra sucursal en Gabriel Mancera y Pilares.
Hostal de los Quesos:
Desde que tengo memoria han estado en la esquina de Coyoacán y Pilares, en contra esquina de lo que hoy es el City Market. Los pastores con queso son una delicia y saben exactamente igual que cuando yo tenía diez añitos. Han crecido bastante y se felicita al propietario. Lástima que vi una cucaracha alguna vez y eso me ha limitado algunas veces a disfrutar de una buena torta de pastor con queso o un taco de nopal. Pero en fin. Seguirá siendo de los favoritos de la zona.
La Flamita:
Sin comentarios. Nunca me gustó. Atiende la familia cucaracha. No he ido hace mucho, desde antes que lo clausuraran. Ahora ya está abierto. Ubicado en Vértiz y otra, no sé cuál. Ahora es famoso este lugar porque parece ser que salió publicado en la revista Chilango como una de las mejores taquerías.
Sonora Grill:
Se han expandido y alegra el corazón ver que los negocios crecen. Bien por los frijoles que ponen al centro. Deliciosos. Las salsas bastante decentes y bien hechas. Precios justos para los que les gusta hincarle el colmillo a un buen filete. Ubicado en Amores y Pilares. Otra sucursal en la cuchilla de Heriberto Frías y División del Norte.
Mándanos tus recomendaciones para hacer esta lista más grande.
lunes, 15 de junio de 2009
Como se debe comer: Seps
Pocos lugares destacan gracias a la combinación de buen servicio y comida. El Seps, de Michoacán, en la Condesa, es un ejemplo.
Al centro y de entrada destacan tres o cuatro tipos de pan higiénicamente sellados con papel de contacto, sobre una tabla de madera. Los puedes aderezar con dos clases de mantequilla. Si estás a dieta o prefieres otra cosa, entonces tienes la opción de morder zanahorias o jícamas crudas que crujen por su frescura y buen tamaño.
El servicio es excelente, como debe ser. El mesero no interrumpe constantemente “Si estás bien”, “Si te hace falta algo” (¡cómo me choca eso!). Toma la orden y se va. Sirve y se va. Vamos, habla lo indispensable y sólo sugiere si preguntas.
Las mesas no están pegadas unas con otras. No escuchas la conversación de todos los que rodean tu espacio vital. Tienes la opción de sentarte adentro o afuera, y la terraza está dividida para fumadores y no fumadores.
Es de los pocos lugares en la Condesa que cuentan con estacionamiento propio y a un lado del establecimiento. No hay que caminar cuadras ni dar vueltas dos horas para encontrar dónde dejar tu auto.
La comida es de buena calidad, buen sazón y con las porciones exactas para satisfacer el hambre de cualquiera. ¿Qué tal una sopa de cebolla y después un filete a la pimienta?
Barato no es, pero tampoco es una mentada de madre. Creo que tiene precios justos. En lugar de ir a donde siempre vas, conoce el Seps, quizá te parezca de viejitos, pero de vez en cuando vale la pena saber cómo comían los abuelos. Para una servidora es un lugar donde se come como Dios manda.
Además, te puede tocar una cena o comida amenizada con un grupo en vivo o un pianista que desliza sus dedos sobre el marfil como si fuera un ángel.
Al centro y de entrada destacan tres o cuatro tipos de pan higiénicamente sellados con papel de contacto, sobre una tabla de madera. Los puedes aderezar con dos clases de mantequilla. Si estás a dieta o prefieres otra cosa, entonces tienes la opción de morder zanahorias o jícamas crudas que crujen por su frescura y buen tamaño.
El servicio es excelente, como debe ser. El mesero no interrumpe constantemente “Si estás bien”, “Si te hace falta algo” (¡cómo me choca eso!). Toma la orden y se va. Sirve y se va. Vamos, habla lo indispensable y sólo sugiere si preguntas.
Las mesas no están pegadas unas con otras. No escuchas la conversación de todos los que rodean tu espacio vital. Tienes la opción de sentarte adentro o afuera, y la terraza está dividida para fumadores y no fumadores.
Es de los pocos lugares en la Condesa que cuentan con estacionamiento propio y a un lado del establecimiento. No hay que caminar cuadras ni dar vueltas dos horas para encontrar dónde dejar tu auto.
La comida es de buena calidad, buen sazón y con las porciones exactas para satisfacer el hambre de cualquiera. ¿Qué tal una sopa de cebolla y después un filete a la pimienta?
Barato no es, pero tampoco es una mentada de madre. Creo que tiene precios justos. En lugar de ir a donde siempre vas, conoce el Seps, quizá te parezca de viejitos, pero de vez en cuando vale la pena saber cómo comían los abuelos. Para una servidora es un lugar donde se come como Dios manda.
Además, te puede tocar una cena o comida amenizada con un grupo en vivo o un pianista que desliza sus dedos sobre el marfil como si fuera un ángel.
sábado, 13 de junio de 2009
Dos cucarachas en cinco minutos, el colmo
Estábamos esperando la entrada que pedimos y que nos veníamos saboreando días antes. Las cervezas estaban en su punto de frío, y la charla prometía estar interesante.
Después de la difícil decisión de cuál teppanyaki íbamos a degustar, Juan se sacudió la oreja derecha con un ademán repentino seguido del mismo movimiento sobre su muslo derecho para terminar con un pisotón en el piso…
Pregunté ¿Qué te pasa? Y contestó muy sabiamente: Nada, nada… Como no soy de las que se queda con la duda, volví a preguntar: ¿Qué te pasa, qué fue? Y con una mirada de “está bien, no te puedo engañar”, dijo: un animalito. Y fue entonces cuando dije medio alarmada: ¿“Animalito” o cucaracha? Si, cucaracha, dijo, pero estaba chiquita, no te preocupes.
Traté de controlar mi terror, mi fobia, mi histeria. Creo que lo logré bastante bien, ya que sólo se dieron cuenta los de la mesa de enfrente que mi espalda se encorvó tratando de contener un grito, que mis manos temblaban sobre mi nariz y boca, y que mis ojos se cerraron para concentrarme y no salir corriendo con los brazos abiertos por toda la calle de Tlacoquemécatl.
Juan me dijo que no partiéramos del lugar, porque su hambre era mucha. Entonces, cuando terminaba de convencerme, vi –para mi mala suerte- a otra cucarachita bebé subiendo por el mármol que sostiene la plancha.
Fue suficiente, “enough is enough!”, dije. Me paré como resorte de la mesa y le ordené a Juan con la voz más dulce que tengo que nos fuéramos.
Los meseros del Harumi, no sabían qué hacer… no supieron qué decir ni cómo actuar. Supongo ahora que están acostumbrados a convivir con estos ortópteros y la gente que asiste a este lugar no ha de hacer alharaca cuando ve a estos seres buscando calor o sustento.
Todavía, un mesero me dijo: Señorita, la cambio de mesa… ¡POR FAVOR! Pero qué descaro. Le contesté con voz firme: Si así está el comedor no quiero ver la cocina… no me diga ni me ofrezca nada.
Terminamos en el Hostal de los Quesos, una cuadra atrás, sobre Av. Coyoacán, donde alguna vez también vi una cucaracha escalando la pared, pero bueno, mi famélico compañero pedía a gritos ingerir algún tipo de alimento y rápido, así que no me quedó de otra mas que sentarme a comer una quesadilla. Hay veces que uno tiene que ceder y pues cedí.
Lástima del Harumi, porque me gustaba mucho un atún que tienen con chile poblano o serrano… nunca supe bien cómo lo hacían. Ni hablar.
Yo digo: conocí en mis andanzas muchas cocinas de restaurantes y sí existen aquellas donde la limpieza es lo primero y no tienen huéspedes de seis patas. Sí las hay, me consta.
Si eres de las personas que puede con el factor de que haya cucarachas rondando por el salón y la cocina, pues entonces puedes visitar el Harumi, está en Av. Coyoacán, esquina Tlacoquemécatl, en la Colonia del Valle. Después, puedes caminar una cuadra y tomar un café en los varios cafecitos que hay más adelante. Disfruta tu tarde en el parque. Famoso por la iglesita que tiene pegada.
Después de la difícil decisión de cuál teppanyaki íbamos a degustar, Juan se sacudió la oreja derecha con un ademán repentino seguido del mismo movimiento sobre su muslo derecho para terminar con un pisotón en el piso…
Pregunté ¿Qué te pasa? Y contestó muy sabiamente: Nada, nada… Como no soy de las que se queda con la duda, volví a preguntar: ¿Qué te pasa, qué fue? Y con una mirada de “está bien, no te puedo engañar”, dijo: un animalito. Y fue entonces cuando dije medio alarmada: ¿“Animalito” o cucaracha? Si, cucaracha, dijo, pero estaba chiquita, no te preocupes.
Traté de controlar mi terror, mi fobia, mi histeria. Creo que lo logré bastante bien, ya que sólo se dieron cuenta los de la mesa de enfrente que mi espalda se encorvó tratando de contener un grito, que mis manos temblaban sobre mi nariz y boca, y que mis ojos se cerraron para concentrarme y no salir corriendo con los brazos abiertos por toda la calle de Tlacoquemécatl.
Juan me dijo que no partiéramos del lugar, porque su hambre era mucha. Entonces, cuando terminaba de convencerme, vi –para mi mala suerte- a otra cucarachita bebé subiendo por el mármol que sostiene la plancha.
Fue suficiente, “enough is enough!”, dije. Me paré como resorte de la mesa y le ordené a Juan con la voz más dulce que tengo que nos fuéramos.
Los meseros del Harumi, no sabían qué hacer… no supieron qué decir ni cómo actuar. Supongo ahora que están acostumbrados a convivir con estos ortópteros y la gente que asiste a este lugar no ha de hacer alharaca cuando ve a estos seres buscando calor o sustento.
Todavía, un mesero me dijo: Señorita, la cambio de mesa… ¡POR FAVOR! Pero qué descaro. Le contesté con voz firme: Si así está el comedor no quiero ver la cocina… no me diga ni me ofrezca nada.
Terminamos en el Hostal de los Quesos, una cuadra atrás, sobre Av. Coyoacán, donde alguna vez también vi una cucaracha escalando la pared, pero bueno, mi famélico compañero pedía a gritos ingerir algún tipo de alimento y rápido, así que no me quedó de otra mas que sentarme a comer una quesadilla. Hay veces que uno tiene que ceder y pues cedí.
Lástima del Harumi, porque me gustaba mucho un atún que tienen con chile poblano o serrano… nunca supe bien cómo lo hacían. Ni hablar.
Yo digo: conocí en mis andanzas muchas cocinas de restaurantes y sí existen aquellas donde la limpieza es lo primero y no tienen huéspedes de seis patas. Sí las hay, me consta.
Si eres de las personas que puede con el factor de que haya cucarachas rondando por el salón y la cocina, pues entonces puedes visitar el Harumi, está en Av. Coyoacán, esquina Tlacoquemécatl, en la Colonia del Valle. Después, puedes caminar una cuadra y tomar un café en los varios cafecitos que hay más adelante. Disfruta tu tarde en el parque. Famoso por la iglesita que tiene pegada.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Sinaloa en la Mesa: Los Arcos
Uno de los lugares más famosos en México para comer mariscos y pescados como debe ser, es el restaurante Los Arcos. De origen Sinaloense, este establecimiento ofrece una amplia carta con los platillos tradicionales de Mazatlán.
El taco gobernador, de queso con camarón, inventado en éste lugar en honor al candidato a gobernador Fancisco Labastida Ochoa, es una buena opción de entrada, al igual que el taco regio, elaborado con pulpo bien picadito.
Si te gustan los caldos, el chimpanchole de jaiba se lleva una ovación (al menos es de nuestros favoritos), caldo hecho con jitomate, hierbas y un toque picoso.
Se puede probar tambien un filete en salsa de tamarindo, o unos camarones gigantes abiertos, entre otros platos fuertes. Si quieres algo más suculento, puedes pedir un filete a las brasas que viene acompañado de un poco de arroz con mariscos, unos camarones en salsa culichi y pulpo.
El servicio es impecable, se ve a leguas que los gerentes y los dueños tienen todo bajo control, sobre todo en cuanto al entrenamieto de sus muchachos para atender al cliente como debe ser.
Es un buen lugar para llevar a conocer a un extranjero la comida del mar, porque además, el establecimiento tiene un decorado colorido, muy nacional.
Su fama ha crecido tanto que cuentan ya con 16 sucursales en la República Mexicana y una en San Diego, California.
En el D.F., puedes visitarlos en Polanco, Insurgentes, Satélite y Zona Rosa.
Los postres son caseros, de buen tamaño y sabor.
http://www.restaurantlosarcos.com.mx/
El taco gobernador, de queso con camarón, inventado en éste lugar en honor al candidato a gobernador Fancisco Labastida Ochoa, es una buena opción de entrada, al igual que el taco regio, elaborado con pulpo bien picadito.
Si te gustan los caldos, el chimpanchole de jaiba se lleva una ovación (al menos es de nuestros favoritos), caldo hecho con jitomate, hierbas y un toque picoso.
Se puede probar tambien un filete en salsa de tamarindo, o unos camarones gigantes abiertos, entre otros platos fuertes. Si quieres algo más suculento, puedes pedir un filete a las brasas que viene acompañado de un poco de arroz con mariscos, unos camarones en salsa culichi y pulpo.
El servicio es impecable, se ve a leguas que los gerentes y los dueños tienen todo bajo control, sobre todo en cuanto al entrenamieto de sus muchachos para atender al cliente como debe ser.
Es un buen lugar para llevar a conocer a un extranjero la comida del mar, porque además, el establecimiento tiene un decorado colorido, muy nacional.
Su fama ha crecido tanto que cuentan ya con 16 sucursales en la República Mexicana y una en San Diego, California.
En el D.F., puedes visitarlos en Polanco, Insurgentes, Satélite y Zona Rosa.
Los postres son caseros, de buen tamaño y sabor.
http://www.restaurantlosarcos.com.mx/
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